jueves, 19 de mayo de 2016

Vida del médico salvadoreño


La historia del médico de El Salvador comienza desde el primer día que decide serlo sin conocer la realidad a la que se enfrentará al finalizar sus estudios básicos. En el pensum del médico no existen clases de economía ni de realidad nacional médica por lo que salimos vendados de ojos hacia una sociedad que exige y desprecia.

El primer contacto con la realidad se da durante el Internado, un año en el cuál el estudiante toma conciencia de lo que implica ser médico (un aspecto importante) pero también es una año durante el cuál se realizan jornadas laborales demasiado largas y por las cuales el salario recibido es risible; pero lo peor aún es que estas plazas no alcanzan ni para cubrir la mitad de la demanda de internos.

El siguiente año, el Año Social, es un año que nos damos cuenta de los problemas socio-económico-políticos que vive nuestro país, nos damos cuenta de las necesidades reales de las personas y la escasa injerencia que tiene el Estado o los gobiernos locales; es un año que para poder tener otro salario risible se entra a una rifa de plazas, en la cual las "mejores pagadas" se encuentran en áreas donde a veces no llega ni transporte o donde la seguridad del medico no es adecuada; de igual manera el numero de plazas para la demanda del país tal vez alcance para la mitad de los médicos recién egresados. Este es el año en el que muchos médicos ante la poca oportunidad laboral futura deciden buscar mejores oportunidades laborales fuera del país.  

Muchos otros no tienen o no logran encontrar estas oportunidades y quedan a la expectativa de lo que nuestro sistema de salud pueda ofrecerles. Tales oportunidades son increíblemente escasas; esto lleva a ser explotados laboralmente o a la búsqueda de empleos no asociados a la medicina.  

Los que logran estas ínfimas oportunidades de seguir creciendo en la rama de la medicina son los Residentes, médicos generales que buscan expandir sus conocimientos en las grandes áreas de la Medicina: Medicina Interna, Ginecología-Obstetricia, Cirugía General y Pediatría. El médico entra en un período de 3 años durante el cual se presenta nuevamente la explotación de trabajo bajo un sistema cuasi militar en el cual el objetivo no es enseñar medicina sino enseñar quién es el jefe, quien sabe mas; una pésima herencia de nuestra enseñanza médica. Muchas veces este sistema es piramidal, un sistema engañoso que sólo logra crear una mala competencia entre compañeros de trabajo y estudio con la finalidad de lograr colgarse de una plaza para el siguiente año. Un sistema que no respeta logros ni esfuerzos.

Pero qué sucede con el que no logra alcanzar estos peldaños?, tiene 2 opciones: seguir carroñando probabilidades de trabajo o buscar fuera del país. Muchos médicos con capacidades económicas o apoyo becarios logran seguir creciendo, pero fuera, lejos de sus familias, lejos de sus tierras; y logran adaptarse y ganar opciones que a veces no son las que imaginaban para bien o para mal. Son pocos los que regresan a un sistema pésimamente diseñado, quebrado de valores, que no aprende y no respeta. La mayoría ante las mayores probabilidades de crecer prefieren dar vuelta y seguir con sus vidas.

En la escalada final de la vida del médico están los diferentes médicos especialista y sub especialistas incrustados en un sistema mal pagado, de los cuales se valen las autoridades para mejorar la imagen del pauperrimo sistema de salud. En este nivel el médico subsiste no por lo que ofrece el sistema público sino por lo que logra en su trabajo privado.

Mientras un médico desempeñe el papel de 2 o 3 médicos al mismo tiempo o mejor dicho sea eficaz en sus trabajo (servicio médico tipo maquila), nuestras autoridades no buscarán crear nuevas plazas; mientras las plazas siguen siendo acaparadas por los mismos médicos que ya tienen otras plazas dentro de nuestro sistema de salud público o mientras sigamos con plazas por "cuello", nuestros médicos buscarán otras opciones de vida; mientras nuestro sistema de salud no cambie nuestra sociedad seguirá sufriendo de fuga de médicos.

Nuestro sistema de salud, es un sistema errático, obsoleto, ineficaz, explotador, sin visión; no ha cambiado en décadas y los responsables somos todos y cada uno de los médicos. No hay generación de líderes, no hay generación de oportunidades, no hay una competencia ética.